Como defiende Salvador Tarragó, hoy os presentamos el que posiblemente fue mejor maestro de obra de la historia. Rafael Guastavino (1842, Valencia, España – 1908, Baltimore, EEUU) constructor entre finales del s. XIX y principios del s. XX tuvo una gran influencia en los EEUU como importador y desarrollador de la volta catalana.
Valenciano de origen emigró a barcelona en el año 1861 para formarse como Maestro de Obra donde aprendió los secretos de la bóveda catalana, técnica centenaria que él desarrolló y perfeccionó a lo largo de su vida profesional, hasta el punto de exportar y patentar sus secretos en los Estados Unidos donde construyó más de 1000 edificios basados en esta técnica de arquitectura estructural.
Como ya comentamos en un artículo previo, la volta catalana, bóveda tabicada o bóveda cohesiva, es un sistema constructivo-estructural de bóvedas rebajadas constituido por piezas cerámicas planas. Éstas se unen con yeso para crear la primera capa, el yeso ‘agarra’ con tanta rapidez que no se necesita encofrado para cerrar la primera hilada de la bóveda. Una vez se termina la primera capa del arco se colocan sucesivas hiladas con mortero que le confiere la resistencia necesaria.
Guastavino comenzó su vida profesional como constructor en el año 1866, la obra más emblemática en la que participó en su primera etapa fue la fábrica “Can Batlló” que hoy ocupa la facultad de ingeniería industrial de Barcelona. Pronto decidió probar suerte en los Estados Unidos, donde fundó la empresa Guastavino Fireproof Construction Company en el año 1888. Guastavino se dio cuenta que la construcción con volta catalana tenía un gran mercado en los Estados Unidos. Tras los grandes incendios de Nueva York (1835) y Chicago (1871), la sociedad americana estaba muy sensibilizada al respecto, en especial en lo referente a la seguridad de los grandes edificios públicos. Guastavino lo vio claro y promovió la técnica de construcción de estructuras mediante volta catalana como una construcción a prueba de fuego, para demostrar la calidad de su patente realizó varias demostraciones donde prendía fuego a sus construcciones. Muchos arquitectos de la época vieron las ventajas que comportaba la bóveda catalana, ya fuera en aspectos de seguridad al fuego como en economía de la construcción o calidad de acabados y formas. Naturalmente, la técnica triunfa extendiéndose por la costa Este americana.
Entre los edificios más importantes que construye Guastavino podemos encontrar la Biblioteca Pública de Boston, o la Grand Central Station, el Carnegie Hall, la catedral de Saint John the Divine o la iglesia de St. Bartholomew, todas piezas clave de la arquitectura de Nueva York.
En el año 1908 Rafael Guastavino muere y su hijo se hace cargo de la empresa hasta 1962, cuando finalmente cierra la empresa. La herencia que deja Guastavino es de capital importancia y forma parte de la historia de la construcción, especialmente en Estados Unidos donde su huella se encuentra todavía presente en centenares de edificios emblemáticos.
Meta-información:
Web dedicada a la vida y obra del Maestro Constructor
Web sobre la exposición monográfica en Alicante, España
Referencias:
Patrimonio Industrial de Barcelona
*Artículo original de Construcloud editado y traducido por Sergio Carratalá para Frame and Form.














Gracias Sergio por incluir mi articulo en F&F, y gracias también por editarlo. Un saludo.
Un placer Jaume! Frame and Form siempre está abierto a colaboraciones. El objetivo es divulgar buen diseño estructural.
Me ha gustado mucho el post, justo el pasado fin de semana daba con la siguiente colección de artículos de Santiago Huerta sobre bóvedas tabicadas y la aportación de Guastavino.