Si disfrutasteis con el artículo del Pont Trencat, hoy os presentamos la entrevista que el diseñador estructural Xavier Font nos concedió. A continuación, nos acercaremos un poco más al rico mundo estructural y descubriremos en palabras del propio Xavier las inquietudes, motivaciones y objetivos detrás de una de sus obras más celebradas.
P: En la web Pont Romà 2000 se justifican algunas de las decisiones del diseño de la restauración del Pont Trencat. Es un texto valiosísimo porque nos ayuda a comprender la obra. Por ejemplo, se explica la inicial falta de información para realizar una restauración fiel del puente antes de su destrucción, y se argumenta que una restauración con materiales y técnicas actuales conserva el valor documental del puente antiguo para futuras generaciones. Aparentemente en el proceso de diseño se consideraron a un mismo nivel la alternativa de la reconstrucción y la opción de la restauración hasta que la primera quedó descartada de manera “natural”. Nos gustaría saber si esta decisión fue fruto de las sucesivas etapas del proyecto o bien si había una predisposición respecto a alguna de las dos opciones. En otras palabras, ¿cuánta intuición había en la propuesta de restauración?
R: La opción de restauración fue el resultado de un proceso evolutivo e iterativo, que habitualmente caracteriza el desarrollo de cualquier proyecto. Las referencias más cercanas que teníamos sobre recuperaciones de puentes de piedra eran las actuaciones que se realizaron sobre algunos puentes destruidos durante la Guerra Civil. Era el caso del Pont del Diable de Martorell, el Pont Vell de Sant Joan de les Abadesses o el Pont Vell de Manresa. En todos ellos se optó por la recuperación funcional del puente empleando estructuras contemporáneas —en hormigón armado— recubiertas de piedra, con el objeto de mimetizar la antigua fábrica del puente. Ello nos llevo a proponer inicialmente una reconstrucción en la misma línea. De hecho, se contrató una primera fase de las obras con un proyecto de reconstrucción mimética. Sin embargo, poco a poco fuimos tomando conciencia que nuestra situación era distinta de aquella a la que se habían enfrentado los responsables de aquellas reconstrucciones, pues ellos tenían mucha información sobre cómo eran estos puentes antes de su destrucción. Éste no era nuestro caso, pues nosotros no teníamos información fidedigna de su aspecto antes de la desaparición de su arco principal. El cambio de una opción de reconstrucción mimética a una opción más atrevida, restaurando el puente sin pretender recuperar su forma original, se hizo no sin antes superar un acalorado debate entre los miembros de la asociación Pont Romà 2000 y los representantes de los dos consistorios afectados, Sant Celoni y Santa Maria de Palautordera. En respuesta a vuestra pregunta, la propuesta de restauración fue el resultado de un proceso con más dosis de racionalidad que de intuición, el cual fue configurándose de forma gradual.
P: El diseño de la parte restaurada evoca la forma del puente destruido. Esta imagen se forma a partir de los volúmenes de la misma estructura, es decir, del tablero y el arco, y además del espacio vacío entre estas dos piezas. ¿En qué te has inspirado para la parte formal del diseño? ¿En alguna obra de arquitectura o de escultura? ( Lo pregunto porque esta relación entre volúmenes y vacío me recuerda a las esculturas de Pablo Gargallo, pero me gustaría saber qué referencias -a nivel de inspiración formal- has tomado en el caso del Pont Trencat).
R: Muchas veces es difícil reconocer las fuentes de inspiración de las que bebemos para concebir nuestras ideas. Conozco poco la obra de Pablo Gargallo, en cambio siempre he sido un gran seguidor de las obras de Eduardo Chillida y de Richard Serra; a ambos les considero unos grandes maestros en el manejo de las posibilidades formales del acero. En particular, de Chillida siempre he admirado la manera como en sus obras domina el diálogo entre el volumen y el vacío; y probablemente, de una forma no consciente, puede que ello haya tenido una influencia en la génesis de la forma de la nueva estructura del Pont Trencat.
P: Un detalle que le da personalidad al Pont Trencat es la relación entre el arco y el tablero. El tablero atraviesa la clave del arco. En la pasarela de Can Gili has utilizado el mismo recurso, aunque en este caso el apoyo no es un arco sino una pila inclinada. ¿Qué quieres transmitir con esta disposición?
R: Aunque el resultado de estos dos casos es formalmente parecido, la génesis de cada una de ellas es muy distinta. En el caso del Pont Trencat, el nudo de unión del tablero con la clave del arco inicialmente fue concebido como una imbricación rígida de los volúmenes de ambos elementos. Sin embargo, durante el desarrollo del proyecto fuimos viendo las dificultades constructivas que una solución de este tipo conllevaba. Ello nos llevo a una simplificación de esta unión, que posteriormente, según mi parecer, dio como resultado una solución estructuralmente más elegante, en la que el tablero se apoya sobre la clave de un arco ojival, que resulta ser una forma antifunicular del estado de cargas generado. Por el contrario, en la pasarela de Can Gili, ya desde un principio se concibió el quiebro superior de la estructura principal como un punto de apoyo articulado del tablero secundario. En este caso se pretendía enfatizar el contraste entre la masiva estructura principal, que realmente salva el obstáculo de la carretera, y la esbelta estructura secundaria, que complementa el trayecto en aquella parte en que los usuarios dejan de estar sobre la calzada de la carretera.
P: Tanto en Can Gili como en el Pont Trencat se percibe un cuidado especial en el modo en que los puentes toman contacto con el terreno. Este aspecto no se suele cuidar en los puentes y como resultado de este descuido se suele percibir una discontinuidad, especialmente en los extremos del puente con grandes estribos y juntas que marcan un final repentino de la obra. ¿Cómo afrontas el diseño de los accesos y los apoyos del puente? ¿Lo tienes en cuenta (de forma básica) en los diseños preliminares, por ejemplo, al encajar en la topografía local cada una de las posibles geometrías del puente?
R: Desde las primeras fases del proceso de diseño, la forma de terreno, y por ende los posibles accesos, influyen en gran medida en el diseño general de mis obras. Ya desde mis primeros proyectos, siempre he prestado especial atención a la manera en que los puentes entran en contacto con el terreno, por lo que la forma de éste siempre ha condicionado en gran medida las soluciones que he propuesto. Seguramente es por ello que la opción de tipología longitudinal asimétrica ha sido habitual en mis obras, como es el caso de los dos puentes citados.
P: También se percibe en estas zonas de transición mucha variedad en tus diseños. Cada orilla, cada cimentación, tiene un tratamiento especial y diferente. ¿Por qué? ¿En qué te basas para hacer un diseño diferente en cada pila o estribo?
R: Las dimensiones y geometría del terreno, las características geotécnicas del subsuelo y las limitaciones al proceso constructivo, por lo general suelen ser los factores de carácter técnico que más condicionan el diseño de cualquier puente. El diseño general propuesto surge de la respuesta a estos requerimientos comunes y a otros más particulares de cada proyecto (economía, plazos, disponibilidad tecnológica, gálibos exigidos, …). En este proceso, las transiciones suelo-puente aparecen como resultado de las decisiones de proyecto tomadas en el desarrollo del diseño general y de los requerimientos anteriormente mencionados. Quizás es por ello que en mis obras sea habitual que cada punto de contacto de la estructura con el terreno adopte una forma distinta, pues en cada caso intento afrontar su concepción buscando la manera en que, según mi parecer, la transición se hace de forma más natural (sin dejar de reconocer el carácter subjetivo de este calificativo en este contexto). Por otra parte, encuentro que las zonas de interfase son de un gran interés; en zonas fronterizas siempre ocurren cosas muy interesantes. De hecho, una estructura no deja de ser un canalizador de flujos de fuerzas, y aquellos puntos en los que se produce un cambio de elemento estructural o de material han de ser analizadas con mucho detenimiento, pero al mismo tiempo ofrecen grandes posibilidades formales que siempre me ha gustado aprovechar. De alguna manera, me gusta atraer la mirada del espectador hacia ellos.















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